En mi blog Belinda Cornejo dejó un comentario que me gustaría reproducir aquí.
Yo entré a la facultad de Filosofía y Letras en 1986. Antes de entrar a la carrera de Letras Modernas inglesas mi mamá, que tomó clases con Colin White en el Anglo, me sugirió que me inscribiera a todas las clases que pudiera con él, consejo que siempre le agradeceré, pues pocos Maestros he conocido que fuera más merecedor de ese título. Hoy vino a comer conmigo otro de sus, muchísimos, desconsolados alumnos. Recordamos a nuestro Maestro, con anécdotas, poemas, miradas, tonos de voz… Mi amigo, que lo vio recientemente, me comentó que Colin se acordaba muy bien de mí, cosa que me conmovió y sorprendió sobremanera, pues he vivido más de 10 años fuera de la Ciudad de México, y hacía bastante tiempo que no lo veía ni me comunicaba con él. Rememoramos, pues, su humor, su ironía, su agudeza, su inteligencia, su cálida dureza con los alumnos, su impresionante humildad y generosidad, y su vocación incomparable por la enseñanza (y, claro, esas inolvidables fiestas en casa de Charlie, jeje). Brindamos por él con un rico mezcal recién traído de Oaxaca, y fue entonces que mi amigo me habló de la enorme cantidad de blogs con imágenes y anécdotas, sentimientos y duelo compartido que han surgido alrededor de su figura, y donde me he encontrado los nombres de viejos amigos que ha tiempo no recordaa. Y ahora soy yo quien derrama lágrimas frente a la computadora. No sé si sea o no lo indicado… (no sé si le hubiera causado irritación o risa a Colin ser recordado virtualmente en este raro universo cibernético); lo que sí sé, es que agradezco la oportunidad de compartir estas sensaciones con otros que también fueron profundamente movidos por la muerte de un Maestro tan querido.
Porque los vivos no van
Donde la Sombra nos llama
Cuando se apaga la flama
Que brilla con tanto afán.
Donde los vivos están
Permanece la memoria
Y así continua la historia
De los que ya nos dejaron.
Queda lo que nos legaron,
Y ellos parten a la gloria.Colin White, Rest in Peace.
-Belinda Cornejo