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El maestro

En Los blogs recuerdan hay nuevas adiciones. No dejen de visitarlos. Particularmente bello es poder recordar a Colin dando clase, gracias a Ximena…


En sus palabras

“A muchos les parecerá que mi lectura hasta este momento es un acto de subversión. Detecto cierta anomalía en el hecho de que grandes poetas hayan reverenciado lo que yo he calificado como un mal poema. Debo mencionar en defensa propia que que importantes críticos norteamiricanos como Trilling y Bloom comparten mi opinión. Pero queda la pregunta: ¿qué es lo que estos traductores encontraron? Evidentemente hay algo en el poema. Valéry encontró claridad y exactitud donde yo encuentro confusión; iluminación y misterio, donde yo encuentro banalidad, y matemática donde yo encuentro una mecánica heredada del siglo XVIII. Pero soy consciente de que sería absurdo compararme con Valéry.

“Compárese el lenguaje de Poe con el manejo de la lengua en un poema que satisface plenamente los criterios que él propone en su “Filosofía de la composición”, la unidad del texto, la tristeza, la mujer bella, el estribillo, etcétera; me refiero a la “Belle Dame Sans Merci” de John Keats. El poema de Keats como el de Poe crea un mundo mágico, aunque en el caso del inglés, desprovisto de la subjetividad casi masoquista del estadounidense, en un lenguaje distinguido por su consistencia.

“Existe otro ensayo sobre la composición poética que el lector va a comparar con el de Poe. Aquí el antecedente relevante es el “Prefacio a las Baladas Líricas” de Wordsworth. En los dos encontramos la misma fe en la casualidad psicológica. Wordsworth, sin embargo, a diferencia de Poe, da prioridad a la experiencia real y vital que, según él es fuente de toda poesía real. Quizá la diferencia entre los dos trabajos refleja la diferencia entre la visión ética y la visión estética. Sin abundar más en el tema, puedo afirmar que es la visión ética la que dominará la poesía de lengua inglesa durante los siglos siguientes.

“El simbolismo, sobre todo de Francia, va a influir en la literatura de lengua inglesa. Poe, sin embargo, a quien los simbolistas proclamarán su profeta, será recordado más por sus cuentos que por sus poemas. Sólo se nota su influencia como poeta en figuras de poca importancia. Esta conclusión entraña un misterio y es el mérito del libro de Salvador Elizondo que revela un misterio tan provocativo.

-Colin White

Vínculos

Por favor no dejen de visitar la sección Los blogs recuerdan, en donde la lista de textos va creciendo.

La invitación sigue en pie, estamos recibiendo textos, fotos, música, cualquier tipo de material inspirado por Colin. No tiene que haberse publicado ya en la red. Como es lógico me he ido enterando más de los blogs que ya forman de por sí parte de mi “blog roll”, pero seguramente hay otras entradas por ahí que no conozco. Por favor no duden en contactar este blog para que incluyamos sus vínculos en la lista.

We Remember

543 visitas en un sólo d�a

Si hacen “click” en la imagen de arriba verán un “screen shot” que hice de la página de estadísticas de este blog, la cual nos informa de 543 visitas tan sólo el día de hoy.


Unos momentos después:
1,093 visitas en total al momento de postear esto…
[hacer "click" en la imagen para ampliar]

En sus palabras

Quizá resulte irónico escribir sobre un libro que me parece no sólo admirable sino importante acerca de un poema que siempre he aborrecido. Un libro admirable en su concepción y ejecución; importante en que ilumina los abismos que dividen distintas tradiciones literarias. Este mismo libro me obliga a aceptar que un malogrado poema en una lengua pueda despertar la creatividad de grandes poetas pertenecientes a otras tradiciones. ¿Acaso debería renovar mi lectura de “The Raven”?

“Ni el español ni el francés facilitan estas rimas internas, molestas y un tanto vulgares como los ‘napping’, ‘tapping’, ‘rapping’ que desfiguran el poema desde la primera estrofa. Y al eliminar las rimas, se evitan las discordias semánticas provocadas por la yuxtaposición de ‘tapping’ y ‘rapping’; los dos verbos dan impresiones distintas de la misma acción de tocar, la una tentativa, la otra decisiva.

“La superioridad de las traducciones de González Martínez, las dos por cierto muy diferentes y con distintas virtudes, parecen tener su origen en la naturaleza de la lengua española. ¿Me pregunto por qué los versos del poeta mexicano, con el mismo número de sílabas que los de Poe, más o menos, no suenan excesivos? Los versos del norteamericano parecen rebasar un límite natural impuesto por la lengua misma.

“… en general el verso extenso en inglés se quiebra por sí solo en dos partes. En el caso de Poe, hay partes a veces marcadas, además, por las molestas rimas internas de que hablé hace unos momentos. Lo que me intriga es el porqué. ¿Por qué el verso largo funciona en español y en francés y no en inglés? En un ensayo que publicó no hace mucho, el poeta vuelto político Havel, actual presidente de la República Checa, fundamentó unas ideas acerca de las formas poéticas en unos trabajos de psicología experimental sobre la duración del presente. Los psicólogos intentaron determinar el momento en el que el presente se convierte en el pasado y llegaron a la conclusión de que el pasado emerge en nuestra conciencia después de un lapso de dos a tres segundos. Havel sugiere que existe una relación entre nuestra percepción del presente y la extensión del verso. Ahora bien, yo soy uno de los que creen que en el verso, en el concepto del verso, radica la poesía, aunque no lo poético. ¿Entonces debiera yo contemplar la posibilidad de que las diferencias entre culturas literarias dependen en parte de este fenómeno; que lo que distingue por ejemplo al poeta francés del poeta inglés es que el francés disfruta un presente de más duración que el inglés?”

-Colin White

6 diciembre 2007

En su primer día de publicación, este blog recibió 520 visitas.

Allá en mi blog Benito Artigas dejó un comentario que es también un poema, y como no sé si él lo haya publicado en algún otro lado me tomo la libertad de postearlo aquí.

6 diciembre 2007

Hoy ha muerto mi maestro
su último recado para mí es que lo hacía enojar
ahora sólo podré suponer porqué
y tratar de hacer lo que imagino que hubiera querido que hiciera.

Hoy lo recuerdo leyéndonos en los salones de la facultad
burlándose de todos nosotros
de nuestra estupidez
desesperándose por lo estrecho de nuestro entendimiento
tratando de hacernos pensar apoyado en los poetas
“Think, people, Think”
Su sarcasmo era su herramienta educativa predilecta.

Hoy ha muerto un gran hombre
comprometido con todos nosotros
intentando que fuéramos mejores.

¡Salud por él, salud pendejous!

-Benito Artigas

Recordando a Colin

foto de Miranda Romero

En este blog incluiré los vínculos a lo que sus alumnos y amigos han escrito en su memoria en la blogósfera y el resto del Internet. Será también un espacio para expresar nuestro afecto por la memoria de un gran profesor universtario.

Arriba verán una “pestaña” que es el vínculo a la página que titulé “Los blogs recuerdan”, donde deseo construir un directorio de vínculos sobre Colin. Por favor visítenla y comenten. Agradeceré que den noticia allí de otros testimonios que no estén todavía en la lista. Ojalá esta página sirva como un lugar donde todos los que le conocimos podamos reencontrarnos y recordar con cariño y respeto su vida y legado.

Doy inicio con el texto que amablemente me envió por correo electrónico ayer el maestro Antonio Saborit. Apareció en el suplemento El Ángel, del periódico Reforma (lamentablemente la versión en internet de ese periódico sólo es accesible para los suscriptores en papel. Tremendo despropósito).

Colin White Muller, impulsor y artífice intelectual del sistema de la universidad abierta y uno de los profesores más brillantes y respetados en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, murió la mañana del jueves 8 de diciembre a la edad de 75 años.

White Muller nació en enero de 1932 en el seno de una familia obrera y vivió los primeros años de su infancia en pueblo chico, hasta que al final de los novecientos treinta la familia se instaló en Londres. La guerra alteró significativamente la vida de White Muller, pues no sólo entrañó la partida de su padre al frente, sino también el alejamiento de Londres, debido a los bombardeos, y su repentina y pronta transformación en el jefe de la familia, por lo que se vio obligado a viajar entre Gales, Escocia e Inglaterra.

White Muller se educó en escuelas públicas y antes de ingresar a la Universidad de Cambridge realizó su servicio militar entre la tropa del ejército regular. Por lealtad con su regimiento, y en lugar de tomar el camino de la universidad, permaneció en el ejército hasta caer herido en Corea y ser enviado de regreso a casa. En Cambridge estudió literatura inglesa, pero durante las vacaciones nunca dejó de emplearse en diversos trabajos, como leñador, como jornalero en el campo, como minero en Escocia. Concluidos sus estudios universitarios, White Muller decidió alejarse del mundo académico y dedicarse en cambio a la minería de tiempo completo, lo que hizo hasta que en 1956, a la edad de veintidós años, puso un mar de por medio entre él su tierra natal, indignado por la postura política que asumió la Gran Bretaña en torno al Canal de Suez. En Canadá trabajó en la extracción de plata hasta que una crisis del sector lo alejó de las minas y se vio obligado a emplearse de nueva cuenta como leñador en Vancouver.

No obstante que de México apenas conocía Vera Cruz, la película de Robert Aldrich de 1954, o bien nada más por eso, White Muller decidió viajar hacia el sur. Precisamente en Veracruz conocería a Lucha, la mujer que desde entonces lo acompañaría por todas partes y con quien se estableció en la ciudad de México.

En los novecientos sesenta se ganó la vida dando clases de inglés, traduciendo guiones y como profesor de asignatura en las carreras de ingeniería y letras inglesas, lo que le permitió seguir más o menos de cerca la expulsión del rector Ignacio Chávez y el movimiento estudiantil del 68. Las atmósferas políticas y culturales derivadas de este último lo alejaron de la universidad, o mejor dicho lo llevaron a concentrarse en el diseño y a armado del primero de los tres barcos que construyó en su vida.

Mr. White se convirtió en una figura paradigmática en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y muy en particular, en letras inglesas, a partir de los novecientos setenta. Irónico, agudo, puntual, crítico, vivía en constante sublevación en el mundo académico del que formaba parte y su magisterio no tuvo otro norte que el de tratar de formar buenos e informados lectores, llevándolos a construir, defender y argumentar puntos de vista propios en medio del hosco vapuleo de su indudable erudición y de un fino y aplastante sentido del humor. “Me enseñó la importancia del desacuerdo”, escribió uno de sus alumnos, “y la manera en la que la amistad y el respeto pueden existir hasta cuando no hay un consenso”. Rara vez no era el primero en llegar al salón de clase y por lo general siempre estaba ahí, en la mesa del maestro, fumando con la vista clavada en las páginas de uno de los gruesos volúmenes de la Oxford Anthology. En sus clases era temible, pero no menos lo era fuera de ellas, por lo general en bebederos ubicados en las inmediaciones de Ciudad Universitaria –como La Providencia, La Tasca Manolo o la Fonda San Ángel– en donde al final del día continuaba la enseñanza, entre discusiones y relatos que giraban sobre el polo de la vida y las letras.

Impulsó y defendió la puesta en marcha de la universidad abierta, la cual inició su actividad en 1976 con la carrera de letras inglesas y apenas el año pasado celebró sus primeros treinta años de vida. Nada más natural en alguien como él, crítico permanente de las inercias y hábitos de la vida académica y absoluto creyente en la dedicación y el esfuerzo individuales. Su pasión por la historia lo llevó incluso a impartir algunas clases en la misma facultad, pero aún así no se libró de pagar su cuota a la Facultad de Filosofía y Letras y asumió con creatividad e inteligencia sus tareas como coordinador del Colegio de Letras Inglesas, como titular de la División del Sistema de Universidad Abierta y como jefe de la División de Estudios Profesionales. Su desempeño en estos cargos fue responsable y ejemplar, tan alto como su magisterio. Y en efecto, en los últimos treinta años fue uno de los pilares intelectuales y administrativos de la misma Facultad de Filosofía y Letras.

Lector voraz, gran conversador, maestro de maestros, pero sobre todo, maestro inigualable. Tal fue Mistah White, una luz en el corazón de las tinieblas. Por eso digo con Ernesto Priego, otro de los alumnos de Colin: Earth, receive an honoured guest.

-Antonio Saborit

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